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7 consejos para educar con calma

Educar es una labor que exige tiempo y lo único que importar es llegar a la meta final, que es educar bien a los hijos, y esto no es una tarea fácil ya que hay que esforzarse mucho para lograrlo. Los hijos necesitan de nuestra paciencia porque es el único modo de llegar a ellos, ya que las cosas no siempre salen como uno lo planea, porque así como la vida es compleja, la educación de un hijo lo es mucho más.

Sabemos de la complejidad de la crianza de un hijo, por eso aquí les dejamos 7 consejos que serán de gran ayuda para efectuar una educación basada en la paciencia, la comunicación y la calma de los padres hacia sus hijos.

 

  1. Todos los hijos necesitan de nuestra paciencia, pero a veces alguno requiere una mayor atención. El sexto sentido de los padres avisa cuándo y cuánto es necesario volcarse con cada uno, a causa de una enfermedad, unos problemas en clase, etc.
  2. Hay muchos momentos al día para hablar con tus hijos y sería un error pretender actuar cuando existen problemas, en medio de un enfado, etc. Es mucho más eficaz aprovechar los momentos relajados para dar un gran avance: antes de acostarse, después de merendar, etc.
  3. A veces, hay que provocar ciertos momentos, con mucho margen, para tratar a los hijos. Alguna vez hará falta despejar todo un sábado por la mañana de compromisos “importantísimos" para acompañar con los hijos o jugar al fútbol.
  4. Un niño puede estar agobiado, por ejemplo, porque le parece que todos los de su clase son más fuertes o más listos que él, o porque piensa que cae mal a sus amigos, o que un profesor le tiene manía. Para comprenderlo, uno como padre, tiene que ponerse en su lugar y comprender que eso que nos cuenta pueda inquietarle.
  5. Nunca es conveniente castigar cuando nos encontramos molestos. Hay que ser sinceros con uno mismo para reconocer, primero, que nos hemos enfadado y, segundo, dejar el castigo para otra ocasión, cuando nos encontremos más tranquilos.
  6. En educación hace falta un gran sentido del humor y tendencia a dejar de dramatizar. Hay que disfrutar con los hijos y la perspectiva nos muestra que muchas catástrofes no eran tales.
  7. En casa podemos fomentar que haya frecuentes charlas de familia o momentos en los que no sea la hora de preguntar la lección, sino ratos en que todos exponen los incidentes y las pequeñas aventuras del día a día. Donde el padre y la madre cuentan cosas que despiertan el interés de los hijos; donde todos aprenden a vivir en familia.

RECUERDA: NO AL CASTIGO FÍSICO

No son recomendables los castigos de carácter físicos porque:

  1. Sus efectos duran muy poco. El niño cesa su conducta al momento pero no tarda en volver a las andadas.
  2. Exige castigos cada vez mayores y se forma un círculo vicioso que no es fácil romper: mala conducta-castigo normal. Nueva mala conducta-castigo más severo, etc. Los padres no saben ya qué camino tomar.
  3. Las relaciones padres e hijos quedan en un lamentable estado. El rechazo afectivo, la acumulación de rabia y frustración es mayor y los problemas se agravan sin entrar en vía de solución.
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De Padres a Hijos

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